Volver a disfrutar de la sexualidad tras años de convivencia

Ya hemos comentado en otras ocasiones que el patrón de enamoramiento en nuestra cultura se basa en gran medida en el amor romántico. Esto presupone una serie de características “ideales” en las relaciones de pareja, que en más de una ocasión podrían volverse en nuestra contra.

Es frecuente que en parejas de larga duración se repita la queja sobre la falta de deseo sexual. Es como si el impulso que les movía anteriormente en busca del encuentro sexual, o que de alguna manera facilitaba el que éste se produjera, estuviera desapareciendo.

Esta circunstancia puede ocasionar malentendidos, simplemente porque no se habla de ello, o tal vez por el miedo a que se esté perdiendo algo importante entre la pareja.

Lo cierto es que en la vorágine del día a día, que al fin y al cabo constituye una rutina, se pueden ir relegando alguno de los elementos que se reciben de la pareja y que contribuye a mejorar la calidad de vida y de la relación: el encuentro sexual.

Las parejas pueden pasar de buscar una resolución en común a los problemas que permita mejorar la vida en pareja, a crear un espacio propio en el que refugiarse y distanciarse. Este aislamiento puede crear un problema tanto de comunicación como de contacto físico que desemboque en la imposibilidad de conectar de manera erótica.

Basta una escasa reflexión para comprender que del encuentro sexual no sólo se obtiene satisfacción personal, sino que además se mejora la intimidad, la complicidad y la comunicación de la pareja.

Pero si se entiende el deseo sexual como un impulso previo y necesario para que las relaciones sexuales se inicien, y se espera estáticamente a que éste aparezca, con las mismas motivaciones que se tenían hace unos años, se estará dificultando el encuentro.

¿Cómo se puede hacer para intentar cambiar el “chip”?

  • Es fundamental hablar con la pareja de las preocupaciones y temores que genera lo que interpretamos como falta de deseo. Si se han elaborado pensamientos y conclusiones erróneas en cuanto a la posible falta de atracción por el/la otro/a, una buena conversación puede ser muy reconfortante y estimulante.
  • Reflexionar juntos sobre lo que os gusta y sobre lo positivo que obtenéis en el encuentro sexual. De este modo no se darán por sabidos algunos temas, y se fomenta la creatividad con el objetivo de agradar a la pareja.
  • Intentar establecer juegos y consignas para facilitar la conexión con la erótica. Las relaciones sexuales, fuera de la procreación, tienen un objetivo importante: el placer. El encuentro erótico se favorece desde la desdramatización y la predisposición a divertirse.
  • No cesar en conquistar a la pareja (como al principio), manteniendo el juego de la seducción, para favorecer un escenario físico y psicológico adecuado para ambos, donde tenga cabida la erótica, la diversión y, por qué no, la pasión.
  • Asumir la corresponsabilidad en la inducción al cambio de actitud. No solo depende de uno/a; esto hay que conseguirlo y disfrutarlo entre ambos miembros de la pareja y las aportaciones de ambos serán fundamentales. No vale instalarse en la queja sin ayudar al progreso.

Recordad siempre que el encuentro sexual es uno de los juegos favoritos de los adultos, y que, en una pareja con buena relación, contribuirá a la mejora de la autoestima, de la calidad de vida de ambos y de la comunicación.лидов.рф разводпушок прокурорbooking

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