Una decisión de PESO

A la vuelta del verano de 2012 toque fondo, después de unas vacaciones en familia decidí subirme a la báscula, un hecho que había evitado durante años. Tenía muy claro que el peso iba a ser alto pero me sorprendieron los 92 kilos que llegó a marcar la aguja.

Mis primeras sensaciones fueron de rechazo y desaliento pero rápidamente pensé que se trataba de mí y que tenía que enfrentarme a mis miedos, complejos y recuperar mi autoestima.
Siempre he sido una chica con curvas pero a raíz de unos problemas personales me dio por refugiarme en la comida y el sedentarismo. Es una cuestión muy sutil, empiezas a comer, a descuidarte, a no verte guapa porque todo te queda mal… Un bucle en el que los días son semanas, las semanas se convierten en meses y así pasan los años sin darte cuenta.

La mejor decisión no fue hacer dieta sino cambiar mis hábitos de alimentación y, lo mas importante, empezar a hacer ejercicio.

¡Márcate una meta!

Lo primero que hice fue acudir a un especialista en nutrición, sin duda, la mejor decisión. Tenía claro que no iba a tomar pastillas ni complementos, lo quería hacer de forma orgánica. Siempre he odiado el marketing que rodea el mundo de las dietas, me resulta un verdadero engaño.

De inicio todas sabemos que el peso, y más en mi caso, no se pierde de la noche a la mañana así que con la ayuda de mi médico trazamos el objetivo de perder 2 kg por mes hasta llegar al peso ideal por mi estatura y complexión.

Resumiendo, tenía que perder ¡22 kg!.

Sigue unas pautas y crea nuevas rutinas

Para cumplir con el objetivo tomé las siguientes medidas:

  • Decir adiós al azúcar: Dejar de consumir azúcar y todo tipo de comida (bollería, golosinas, refrescos, chocolate…) y/o bebida que la contuviera. Para endulzar me decanté por la stevia que es de origen vegetal.
  • Comer más fruta y verdura: Empecé a darle mayor importancia a las frutas y verduras, desde entonces forman parte integral de mi dieta diaria. Los aliños siempre son a base de jugo de limón y una cucharada de aceite de oliva virgen extra por su alto contenido en Omega3. Definitivamente, los vegetales son prioridad.Las frutas, bajas en azúcar y ricas en fibra, ayudan a saciar el hambre entre comidas y nos aportan un sinfín de nutrientes.
  • Dos litros de agua al día: El agua es básica para empezar una dieta, sobre todo al comienzo cuando uno está por claudicar ante el fantasma del apetito compulsivo. Beber agua es muy saludable para cualquiera ya que ayuda a eliminar toxinas del cuerpo.
  • Carbohidrato y lácteos: Los carbohidratos los empecé a consumir en cantidades recomendadas de acuerdo a mis requerimientos calóricos; siempre antes de las 5 m.Los lácteos siempre desnatados y con menos de un 2% de materia grasa.
  • ¿Snacks? Nunca: Contienen ingredientes nada saludables y engordan muchísimo. El único snack que pruebo es la fruta o verdura troceada que llevo en mi tupper.
  • Alcohol: Todos los endocrinos y nutricionistas te lo van a decir, el alcohol tiene un alto contenido de calorías. Piensa que un vaso de cerveza tiene al menos 150 calorías y son muchas las cañas que uno se toma con los amigos por ello apuesta por cerveza sin alcohol y no más de cuatro al mes.
  • No se trata de contar calorías sino de saber lo que comes: Antes de enrolarme en este reto personal consumía más calorías de las que mi cuerpo necesitaba y de las que me actividad física requería. Para empezar a perder peso empecé a consumir menos de 1.800 calorías para que mi cuerpo empezase a tirar de las grasas acumuladas. La sensación de hambre es un clásico pero no porque tu cuerpo necesite más nutrientes sino porque hay que cambiar el chip mental.

Al principio vas a querer tirar la toalla cada cinco minutos, es normal, no te frustres y piensa que nos pasa a todos.

¿Una máxima? Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.

  • Hacer ejercicios y correr: Una de las actividades que hay que empezar desde el primer día de régimen es hacer ejercicio de manera progresiva. Puedes empezar con 30 minutos de paseo y aprovechar para tomar aire, pensar en tus cosas, hacer una llamada a alguna amiga… Lo que sea pero ¡muévete!.

Hay una fórmula mágica que debes recordar siempre: Perder Peso = Dieta + Ejercicio

  • Ser perseverante: El secreto de una dieta esta en el cambio de actitud recordando siempre que uno debe comer para vivir y no vivir para comer.

Animo a todas las usuarias que lean este post a lanzarse, a recuperar su salud, su autoestima, confianza, en definitiva a estar feliz con uno mismo y sobre todo sano.
Gracias por leer mi experiencia y no lo dudes, el cambio está en tu mano.

¡TÚ PUEDES!

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