En casa con el recién nacido

Volver a casa con el recién nacido tras el parto y los días en el hospital, donde tanto la madre como el bebé contaron con todo el apoyo y atención del personal sanitario, puede ser una situación que genere cierto nerviosismo. Enfrentarse a ciertas dudas y miedos acerca del cuidado del bebé durante los primeros días en casa es algo completamente normal, especialmente para papás primerizos.

“¿Cada cuánto hay que darle de comer?”, “¿Cuándo se puede bañar?”, “¿Tendrá frío?”, “¿Por qué tiene hipo?”. Estas y otras dudas son habituales en esos primeros momentos solos con el recién nacido. Por eso, queremos ayudarte en esta etapa maravillosa con algunos consejos prácticos sobre los primeros cuidados que necesita un bebé en sus primeros días de vida. El primero de todos: relajaos, actuad con sentido común, y no dudéis en pedir ayuda a vuestro pediatra para cualquier duda que podáis tener, y a vuestros amigos y familiares para que os echen una mano si lo necesitáis:

Las tomas

El mejor alimento para los bebés desde el primer día de vida es la leche materna, ya que contiene todos los nutrientes que tu pequeño necesita. Normalmente, lo habitual en esta primera etapa es darle de comer cada 3 horas, durante unos 10 o 15 minutos en cada pecho. Es importante que recuerdes que en cada toma deberás comenzar por el último pecho que ofreciste a tu pequeño en la toma anterior, ya que ese estará más lleno.

En el caso de que tu bebé se alimente con biberón, consulta con tu pediatra todo lo relacionado con frecuencia y preparación de la leche. Las leches de fórmula actuales están preparadas para cubrir todas las necesidades nutricionales específicas del bebé ayudándole a que crezca fuerte y sano, así que no te preocupes.

Eructos, hipo y vómitos

Algunos bebés eructan de manera natural y prácticamente solos, mientras que otros necesitan de más ayuda. Si notas que tu bebé se pone nervioso mientras come, puede ser una señal de que necesite eructar. Para ello, puedes probar a sujetar verticalmente a tu hijo contra tu pecho con su cabecita apoyada en tu hombro, o incluso sentado en tus rodillas, y masajearle suavemente la espalda en movimientos circulares, o con palmaditas suaves.

Además, hipo y vómitos son muy comunes en esta etapa, debido a que su sistema digestivo se encuentra en desarrollo. Normalmente no hay que hacer nada con ellos; pero si tienes cualquier duda, recomendamos que consultes con tu pediatra.

El baño

Para muchos bebés, el baño es un momento de gran relajación, por lo que puede ser una buena idea que sea por la noche para ayudarles a dormir mejor. Debido a que su piel es mucho más sensible que la de los adultos, es recomendable bañarles cada 2-3 días, con el agua a una temperatura adecuada (unos 36º), en una zona en la que no haga frío y con un jabón neutro, que deberás aplicar en el agua y nunca directamente en su piel. Recuerda que mientras el bebé tenga el cordón umbilical, no deberás sumergirlo en agua. Además, tan importante como el baño es secarlo bien después, especialmente en zonas como pliegues de la piel o entre los deditos.

El llanto

Es importante que tengas claro que el llanto es la única manera que tiene tu hijo de comunicarse contigo. Puede significar muchas cosas: hambre, sueño, frío, que está mojado, o que simplemente se siente solo y necesita de tu contacto y cariño. Siempre que llore, es importante que lo cojáis en brazos y lo atendáis.

Deposiciones, pañales y limpieza

No existe una regla común en cuanto a frecuencia de las deposiciones en recién nacidos, ya que es algo muy variable. Lo que sí suele ser más común es que aquellos niños alimentados con leche materna suelen defecar con frecuencia, normalmente después de cada toma, y su consistencia suele ser menor que los bebés alimentados con leche de fórmula, que tienden a defecar menos veces.

En cuanto al cambio del pañal, tendrá que hacerse siempre que éste se encuentre húmedo y al menos una vez al día, es conveniente que la limpieza de la zona se haga con agua y jabón. Es muy importante la dirección en la que se efectúa la limpieza, ya que deberá ser siempre desde los genitales hasta el ano, de manera que las heces nunca vayan a los genitales y evitemos posibles infecciones. Si después de limpiarlo no está irritado, no es necesario poner crema protectora, aunque es una buena costumbre para prevenir posibles irritaciones.

La piel

La piel del bebé es mucho más delicada y sensible que la del adulto, por lo que necesita de algunos cuidados específicos para reforzar su capacidad de defensa. Lo primero a tener en cuenta es que en los primeros días de vida del recién nacido estará recubierto de la vérnix caseosa, con un alto contenido en agua, grasa y con propiedades protectoras para la piel, y que la piel absorberá por sí misma.

Una vez superada esta fase, es conveniente prestar atención a posibles descamaciones, aplicar crema hidratante específica para bebés frecuentemente, y no descuidar los momentos de caricias y masajes, ya que reforzarán el vínculo materno y tranquilizarán enormemente al pequeño.

Uñas y pelo

Tanto el corte del pelo del bebé como las uñas se pueden hacer sin ningún problema siempre que lo consideres necesario. Asegúrate de usar unas tijeras de punta redonda para evitar accidentes.

El ombligo

Una vez que el cordón umbilical deja de recibir aporte sanguíneo, se seca y acaba cayendo por si solo al cabo de unos días. No se recomienda usar povidona yodada para limpiar la zona. En el caso de que el ombligo huela mal o supure, consulta con tu pediatra.

La ropita

Durante los primeros días es importante mantener al bebé relativamente abrigado, de manera que la transición térmica desde el útero materno al entorno exterior se haga de manera progresiva. Por comodidad, opta por piezas de ropa prácticas, que sean fáciles de usar y lavar. Es una buena idea optar por trajecitos de cuerpo entero, que faciliten la cicatrización del ombligo. Además, es recomendable lavar la ropa del bebé y sus sábanas y mantas por separado y evitando el uso de suavizantes, de manera que se puedan prevenir posibles reacciones alérgicas.

La postura

Es importante que el bebé no permanezca todo el día en la misma postura, ya que esto podría provocar algunos problemas para el adecuado desarrollo de su estructura ósea.

Hora de dormir

El recién nacido se pasará la mayoría del día durmiendo, sin distinguir entre los periodos nocturnos y diurnos, por lo que tendrás que adaptarte a sus ciclos de sueño. Es importante que duerma boca arriba y con la cabecita girada a un lado, alternando un sentido y otro.

Salir de paseo

A menos que haga mucho frío o mucho calor es recomendable salir de casa con el bebé prácticamente desde el primer día de vida, empezando por paseos cortos alejados de grandes multitudes, y poco a poco ir alargando estas salidas. Para empezar, si la temperatura es agradable un paseo de media hora es adecuado. Evita el contacto del sol directamente sobre su piel, y abrígalo con una capa más de lo que te abrigarías tu misma.яндекс метрикакраснодарсайт права

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